Todo lo que nos sucede está relacionado a nuestras creencias acerca de quienes somos, qué merecemos, y lo que el Universo puede abastecernos.
Es imposible hablar de confianza sin mencionar la responsabilidad de responder por las propias acciones, actitudes y palabras.
"La confianza nunca es fruto de teoría, porque nace de la experiencia y de la actuación", Nadie es confiable porque prometa serlo.
La confianza (como el amor) es una construcción, se edifica ladrillo a ladrillo, acto tras acto, más allá de que tengamos el deseo o la intuición de confiar.
No siempre lo que alguien traiciona es la confianza . Muchas veces la defraudada es la ilusión de quien creía que el otro era confiable o deseaba que lo fuera, aunque dicha expectativa no resultara "fruto de la experiencia y la actuación".
Quien confía, con confianza certera, suele ser una persona que cree en sus propios recursos, que ha aprendido, a través de las experiencias vividas, a hacerse responsable de su vida
Y quien malversa la confianza, acaso lo hace porque no confía en su propia capacidad para afrontar ante otro una situación difícil. Ese ser no es confiable para sí mismo.
Confianza significa "esperanza en la buena fe de alguien".













