Cierren los ojos , dejen el cuerpo sereno descansando,
y vengan a volar conmigo por los senderos que el aire hace entre los enredados
desórdenes de este tiempo.
Vengan conmigo y sean como niños para que puedan llenarse de mí y Sentir, como mis manos aprietan sus manos y les dicen qude no están soñando..
Hoy he visto como las flores hablan, y como los pajarillos y como los árboles y las tierras y las estrellas hablan.
Pero también he visto que ustedes están sordos y no oyen.
Hoy he visto como el algodón se viste de blancura para ustedes, como toda la Naturaleza se abre para ustedes, y como el Hermano Sol sale para ustedes.
Pero también he visto que le vuelven la espalda y prefieren contentarse con ver sus formas deformadas y sus reflejos ondulantes en los cristales del agua.
Y veo, hoy como ayer, que dejan el fruto y se pelean por comerse su cáscara amarga.
¿Cómo les diría que dejen la violencia y busquen la comprensión, que dejen el egoísmo y busquen el Amor?
Dense todos un poco para hacer un Hogar, donde un día sus hijos puedan vivir en la Luz.
DEL LIBRO: ASÍ HABLABA QUETZACÓATL
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