Todos estamos dotados de un «capital de seriedad" que debemos gastar en cosas realmente importantes, pero que, en cambio, malgastamos en problemas que merecen una actitud más desenfadada.
Para librarnos de la pesada solemnidad con que a veces nos enfrentamos a los sucesos diarios, es recomendasble la meditación sobre el humor.
Recordar, también que el humor es una especie, no una materia básica.
El don del humor es el más delicioso que podemos desear...El más luminoso..
Hace que caigan nuestras defensas absurdas, nos libera de la estrecha prisión del ego, actúa de lubricante en las relaciones y aporta una nota general de ligereza a todo lo que pensamos y hacemos.
Es la nota espiritual que podemos tomar de la sonrisa de algunas estatuas de Buddha.
Saludito Luminoso...
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