- Y un niño pidió:
Maestro, háblanos de la Alegría.
El miró a cada uno de los que estaban allí y con voz suave así decía:
Alguien ha dicho que la Alegría es la fuente de la juventud, mas yo les digo que es el agua que alimenta su raíz y limpia sus hojas y la hace crecer sana, como crece un árbol con buena tierra.
Pero deben saber que la Alegría no es el jolgorio, ni risa, ni diversión.
La Alegría va siempre vestida de blanco y cuando asoma a la boca lo hace con una simple sonrisa que llena los corazones y diluye la tristeza.
Y cuando asoma a los ojos, casi siempre arrastra lágrimas, pero éstas no son de llanto sino de gozo.
Y cuando viene a las manos, éstas desearían que sus dedos se hicieran plumas y pudieran volar hasta el horizonte del sueño donde todos somos UNO- Y si llena el pecho, éste se inflama como una alada esperanza y una quietud feliz.
Cuando venga hasta ustedes la hermana Alegría, ábranle el corazón y ella se sentará sobre él y reinará en sus días y también en sus noches.
Y su luz disipará la oscuridad que siembran las dudas, y con su perfume cambiará el olor del egoísmo y la vanidad.
Canten , para que la Alegría sea siempre en todos los pechos y hable por todas las bocas y mire por todos los ojos y se dé por todas las manos.
Pidamos porque ella regrese a la Tierra de la mano del Amor y la Paz.
DEL LIBRO: ASÍ HABLABA QUETZACOATL
POR: CAIATL ACOTL
Saluditos Muy luminosos,











