Aveces al amanecer, cuando no saabemos con certeza si estamos dormidos o despiertos,
o a la hora del crepusculo cuando las sombras nos hacen dudar de nuestros sentidos, adivinamos
invisibles presencias, susurros, sonrisas, aleteos y hasta la sensación de rozar nuestras mejillas,... algo que no podemos definir..
Son nuestros Angeles, nuestros consejeros... vienen y van.. escuchando nuestros secretos y emitiendo sus energias como sonidos.. melodias especiales...
Ahora.. si tal vez los perdiste en el apuro del vivir...
Solo llamalos... son tiempos especiales.. tu silencio los atrae.. inténtalo...
es la ayuda más preciada.. siempre a tu lado.. esperandote... Ellos pueden sanar muchas de nuestras incontenidas emociones
saluditos muy luminosos
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